domingo, 2 de marzo de 2014

Bárbara.


Los asientos del coche hacían lo que podían por sostenernos pero ni ellos ni nuestros propios huesos eran capaces de agarrarnos para que no nos estrelláramos. El velocímetro marco  los 160 mientras yo me deshacía en polvo de pena y tu intentabas deshacer el mal que ya estaba hecho.  Y mientras nuestras vidas derrapaban por el asfalto del miedo y la incertidumbre yo decidí abrir la puerta, mirar hacia atrás y poner punto muerto. Y es que podría haber mantenido el pie en el acelerador pero, amor, el corazón ya estaba desgastado y poco se podía hacer si el combustible había envenenado todos nuestros caminos de escape.  Se nos olvido ponernos el cinturón de seguridad y eso, amor,  acabo con nuestras vidas. 

Esta noche he cerrado los ojos y he descubierto que mentían. 
Ojos que no ven corazón que te extraña.

sábado, 15 de febrero de 2014

Tu nombre, el del Diablo.

Ojos tristes, morados, descoloridos de llorar.
Ojos ilusionados.
Ojos que ya no lo están.
Ojos que intentan sobrevivir,
en un mundo repleto de arpías.
Monstruos vestidos con piel de cortero.
Monstruos que arañan el corazón,
después de habértelo dado
                                                                          
Todo.


martes, 4 de febrero de 2014

Marilyn.


Crecer con la certeza de que hay lugares que deberás visitar alguna vez en la vida por obligación. Como esos sitios de paredes verdes y luces blancas que resaltan las ojeras de todos sus visitantes.

He comprado el billete más rápido para llegar a ti, para salvarte, para que (me) sonrías. He apretado los dientes tantas veces para aguantar las ganas de llorar(te) que me duele la mandíbula de tanto sentir(te). No te vayas todavía, la vida aun tiene que vernos dormir la siesta juntas durante las calurosas tardes de verano. Mi cabeza sobre tu hombro y tu mano sobre la mía. Yo te necesito. Así que no te vayas, todavía no.


Voy a agarrarme de tus manos tan fuerte que nunca nadie conseguirá separarnos.

 Ni siquiera la muerte.